Mirarte es hablarle al campo
Sujetando las nubes con mis manos.
Es digamos, imaginarte un verso
con el alma abierta al universo.

Mirarte es tocar las estrellas
con el contorno de mis labios.
Y recostarme a tu lado en la calma.
Contemplando al mar sereno.

Ahora dime,
¿Cómo puedo no mirarte?
¿Cómo puedo no amarte?
Al no hacerlo, mejor muero.

(1985, De mi colección poética “Venus, Poesía Enamorada, Censurada”)

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